El día que llegué y empecé en este máster en mi cabeza sólo habían barreras, barreras que no me dejaban realizar mis sueños, que no me dejaban hacer una presentación, hacer un trabajo era el mayor agobio del mundo y la ansiedad que me provocaba sólo hacía que tuviera ganas de volver a casa o de ponerme a comer y llorar por no ser capaz de hacer nada. Claramente hoy se que no no hay mayor impedimento para hacer las cosas que el que te impones tú mismo, si no quieres jamás podrás hacerlo. Gracias a que jamás me rindo, aunque flaquee, llore, pataleé y tenga recaidas en el proceso, siempre remonto desde lo más profundo y termino aquello que empecé, y que tan imposible vi.
Si, puedo concluir en esta etapa de mi vida que termina que al final fue sólo una prueba de superación más en mi camino, pude hacer cosas que jamás creí, ppt en inglés, trabajos durísimos, dejar de vomitar, dejar de pensar en la comida como el centro del universo, creer un poquito más en mi ... nunca rendirse es la cuestión. De las recaídas sólo hay que aprender y con ganas todo se puede lograr, ese es el mensaje que transmito hoy después de pasar por el año y medio más duro y más feliz de mi vida.

2 comentarios:
Siiiiiiiiii! Que alegría.. siempre se puede,si queremos siempre se puede! me alegra leerte! Mucho animo wapa aqui podemos todas y siempre hay algo de lo que aprender entre todo lo malo. Al final todo esto nos hace mas fuertes.
Un abrazo enorme!!
Una semilla de resurrección plantada en la tierra de la esperanza. Brotar, de verdad, completamente, con todas las aristas del alma y la fuerza del cuerpo, brotar a la vida. Suenas inspirada y, por tanto, inspiradora. Avanzar, persistir, claro que se puede.
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